
El fallecimiento del líder de la Revolución cubana Fidel Castro se produjo a las 22:45 hora local (03:45 UTC) del viernes 25 de noviembre de 2016 en su residencia en La Habana.
Su hermano Raúl Castro informó oficialmente su muerte a través de la televisión. Según dijo en el mismo comunicado, sus restos serán cremados «atendiendo su voluntad expresa». El Consejo de Estado decretó nueve días de luto nacional, hasta el de su sepelio, que tendrá lugar el 4 de diciembre de 2016 en el Cementerio de Santa Ifigenia, y contará con la presencia de varios mandatarios de la región.
El día 28 de noviembre millones de personas le rindieron homenaje al líder en la Plaza de la Revolución y en el resto del país y municipios de La Habana, realizando firmas al concepto de revolución del propio Fidel Castro y comprometiéndose a continuar con su obra.
El 29 de noviembre de 2016, una multitudinaria concentración del pueblo cubano y extranjeros, precedida por Raúl Castro junto a importantes jefes de estados del mundo homenajearon en la Plaza de la Revolución de La Habana al líder con una serie de intervenciones que duraron cerca de cuatro horas, al día siguiente de la propia Plaza salieron rumbo a Santiago de Cuba, una caravana con las cenizas de Fidel dentro de un pequeño féretro de cedro, en un viaje que rememora la Caravana de la Libertad de 1959 en sentido inverso.
Durante la jornada del día 30 de noviembre, la caravana recorrió La Habana, San José de Las Lajas, Matanzas, Cárdenas, Colón, Santo Domingo, Cienfuegos y Santa Clara, donde pasó la noche para en la siguiente jornada continuar el itinerario. Durante el viaje fue masivo el apoyo popular, y el homenaje a Fidel Castro.
El día 1 de diciembre la caravana continuó por Placetas, Sancti Spíritus hasta Camagüey, donde pasaría la segunda noche del periplo. Durante el día 2 de diciembre la caravana recorrió las ciudades de Las Tunas, Holguín y Bayamo. El día 3 de diciembre, bien temprano en la mañana, continuó su último tramo, desde Bayamo a Santiago de Cuba.10 A las siete de la tarde de ese mismo día se realizó una segunda movilización en la Plaza Antonio Maceo, donde Raúl Castro expresó la voluntad de Fidel de que no se erigiesen monumentos, ni se nombrasen tampoco calles o plazas con su nombre. También manifestó llevar a Ley este último deseo de su hermano.
Fiel a la ética martiana de que “toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz”, el líder de la Revolución rechazaba cualquier manifestación de culto a la personalidad y fue consecuente con esa actitud hasta las últimas horas de vida, insistiendo en que, una vez fallecido, su nombre y su figura nunca fueran utilizados para denominar instituciones, plazas, parques, avenidas, calles u otros sitios públicos, ni erigidos en su memoria monumentos, bustos, estatuas y otras formas similares de tributo.
Raúl Castro
El día 4 de diciembre ante la presencia de la viuda de Fidel, sus hijos y algunos líderes y personalidades internacionales, Raúl Castro depositó una pequeña urna con las cenizas de su hermano en un nicho en forma de roca.
Mantengamos en alto el Concepto de revolución.




