Una vez más los cienfuegueros no le fallaron a la Revolución aquel 30 de noviembre de 2016 cuando desde horas tempranas de la tarde, se congregaron en las calles para recibir el cortejo fúnebre que trasladaba las cenizas del Comandante en Jefe Fidel Castro y demostrar así la continuidad de su legado.
Justo como sucedió aquel martes, 6 de enero de 1959, los restos del líder histórico se adentraron al territorio sureño por las inmediaciones del poblado de Martha Abreu, continuaron la ruta por los municipios de Cruces y Palmira hasta llegar a la Perla del Sur, la ciudad de los hombres firmes, como él mismo la calificó.
El pueblo decidió acudir a esta cita con Fidel. Niños, jóvenes, ancianos, religiosos y ateos, con banderas, fotos o flores colmaron las avenidas para decir un ¡Hasta siempre Comandante!, sentir su presencia y formar parte de este momento irrepetible.
“No lo puedo creer, aun cuando vi pasar los restos de Fidel me cuesta entender que ya no está físicamente. Tengo tristeza y a la vez sé que la mejor manera de rendirle tributo es ser fuerte.” – comentaba con voz entrecortada Celia López, una anciana de 70 años.
Cuenta la mamá de Analía Carballo, una niña de 6 años de edad, que tuvo que traerla porque quería ver a Fidel, porque según ella él luchó por los niños para que estudiaran y fueran felices.
Por su parte los jóvenes Javier Atienza y Amalia Bernal comentaron que la experiencia fue inolvidable, “no podíamos perdernos este momento histórico, porque Fidel fue único, como él, nadie pensó en los jóvenes.”
El traslado de la urna de cedro con las cenizas de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz continuó hacia la provincia de Santa Clara y sus restos mortales reposaron esa noche de miércoles junto a los de Ernesto Che Guevara y los combatientes de su guerrilla.
Nuevamente Cienfuegos recibió al eterno Fidel con el corazón. Hace casi 59 años le confiamos el futuro de este país. Tras su desaparición física, hace ya un año, fue él quien puso en las manos de este pueblo el destino de la Revolución.
Fidel habló a los cienfuegueros aquella noche del 6 de enero de 1959
Fidel: Desde la caravana de la Libertad a la eternidad
El parque José Martí de Cienfuegos acogió de forma masiva las cenizas del Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz en la Caravana hacia la eternidad hace un año, como en 1059 el pueblo multiplicado recibió al líder histórico en la Caravana de la Libertad.
Cienfuegueros que fueron testigos de aquel seis de enero de 1959, estuvieron nuevamente para despedir al invicto jefe de la Revolución Cubana.
Manuel Varela Pérez era dependiente de la tienda El Siglo y dirigente de la juventud ortodoxa en Cienfuegos y recuerda que la gente se enteró de que Fidel estaba en Cienfuegos y se concentró espontáneamente en el parque, frente al Ayuntamiento.
“Como no había tribuna parquearon un camión plancha, donde se subió Fidel y se dirigió al pueblo, no duró mucho tiempo el discurso pero fue muy emotivo, el pueblo estaba enardecido y a cada palabra o frase daban vítores.
“Yo vine a dar el último adiós al Comandante, algo muy doloroso, porque siempre pensé que Fidel es eterno, y todavía me parece mentira, yo no estaba preparado para asumir su muerte.
“Todavía guardo la imagen del Fidel que vino aquí aquel 12 de noviembre de 1950 cuando participamos en el apoyo a los estudiantes cienfuegueros en huelga, y donde detuvieron por primera vez al joven revolucionario.
“Esa es la imagen que quiero guardar de él”, acotó Varela Pérez.
Andrés García Suárez, también de aquellos alumnos de cuarto año que en Cienfuegos se habían ido a la huelga de 1950, tuvo la suerte de conocer a Fidel hace 66 años.
Contó como estuvo en primera fila en el parque Martí cuando en enero de 1959 Fidel llegó victorioso, bajo un frío increíble pero que no impidió la aglomeración nutrida frente al ayuntamiento.
“Él se ganó a los cienfuegueros cuando dijo que había que venir aquí aunque fuera solo a rendir culto a los mártires del Cinco de Septiembre de 1957 y saludar al heroico pueblo de Cienfuegos”. Según José Ramón Alemán Rosquete, teniente coronel retirado del Ministerio del Interior, cuando la llegada de Fidel en 1959 él era un joven que apenas había alcanzado el cuarto grado.
“Ahora volví al parque a recibir sus restos y despedirlo a su última morada en Santiago de Cuba, pero en estos 57 años, resalto cómo la Revolución hecha por Fidel permitió que me superara hasta hacerme Licenciado en Ciencias Penales, y me hizo mejor como persona, y revolucionario”.



